La abadía de San Isidro en su época disponía de una gran
cantidad de terrenos que comprendía varios municipios.
Parte románica del monasterio y
entrada al templo.
El monasterio esta dirigido por los monjes trapenses, los
que de niño recuerdo que te daban una onza de chocolate cuando te
acercabas a ellos.
La fábrica de chocolate fue vendida en los años 60 y
en la actualidad creo que tan solo regentan una hospedería que me gustaría
visitar.
Capilla en las inmediaciones de la entrada al monasterio en una zona
ajardinada y con unas vistas preciosas en las que se respira mucha
tranquilidad.








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