Los arribes del Duero se pueden realizar tanto de la zona de Salamanca como de la zona de Portugal, por Miranda de Douro, que es ha la que corresponden las fotos.
Todas las civilizaciones han dependido del agua, por
lo que la vida se realizaba en torno al rió, construían sus viviendas, cultivos
y ganadería se encontraban no muy lejos de ella.
No hay fuerza mayor que la de la naturaleza, así es capaz de
tallar en las rocas estos impresionantes cañones fruto del discurrir de las
aguas durante miles de años.
En las laderas de estos cañones es donde se recogen las unas
que se utilizan para hacer el tan famoso vino de Oporto que son transportadas
por los rabelos, barcos tradicionales de las bodegas de Oporto.
Adentrarse en los cañones de estos desfiladeros es toda una
aventura en la que vas descubriendo la capacidad de adaptación de todos los seres
vivos, tanto animales como plantas.
La zona de Salamanca no pudimos visitarla por llegar
demasiado tarde, por lo que nos quedamos en el embarcadero, pero creo que la excursión
bien merece la pena emplear otro día para realizarla.
Embarcadero de Aldeadavila de la Ribera.
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